Si vive en el Reino Unido, posee una propiedad aquí o tiene vínculos familiares más allá de las fronteras, planificar qué ocurrirá con su patrimonio es una de las cosas más importantes que puede hacer, y una de las que más fácilmente se hacen mal. El derecho sucesorio británico tiene sus propios conceptos, sus propias normas fiscales y algunas trampas que afectan especialmente a los extranjeros.
Tanto si está establecido en Londres, como si trabaja en el Reino Unido con un visado o vive en el extranjero con un piso en Mánchester, las normas sobre testamentos, sucesión e impuestos pueden tener un efecto real sobre lo que reciban sus seres queridos. La legislación y las cifras cambian con el tiempo, así que tome esto como información general y no como asesoramiento sobre su situación particular.
¿Necesitan los expatriados un testamento británico?
Si posee bienes en el Reino Unido —una vivienda, una cuenta bancaria, inversiones o una participación en un negocio— disponer de un testamento válido que los regule suele ser la forma más segura de garantizar que se cumpla su voluntad y de facilitar la vida a quienes deja atrás. Un testamento le permite elegir quién hereda, designar a las personas que administrarán su patrimonio y, cuando tiene hijos, expresar sus deseos sobre su cuidado.
No es necesario ser ciudadano británico para otorgar un testamento en el Reino Unido, ni es necesario residir en el país. Lo que importa es que el testamento sea válido, que cubra los bienes correctos y que funcione junto con cualquier testamento que haya podido otorgar en otro país. Sin testamento, su patrimonio se reparte conforme a normas legales fijas que pueden no coincidir con lo que usted habría elegido.
Qué hace válido a un testamento en el Reino Unido
Para que un testamento sea legalmente válido en Inglaterra y Gales, por lo general debe cumplir ciertos requisitos formales básicos. Incumplirlos es una causa frecuente de impugnación o de invalidez de los testamentos, así que conviene comprenderlos antes de firmar nada:
- La persona que otorga el testamento debe ser mayor de edad y tener la capacidad mental para comprender lo que está haciendo.
- El testamento debe constar por escrito.
- Debe estar firmado por la persona que lo otorga, en presencia de testigos, que también lo firman a continuación.
- Los testigos deben ser independientes: por lo general, quien resulta beneficiado por el testamento, o su cónyuge, no debería ser testigo del mismo.
Escocia e Irlanda del Norte tienen sus propias normas, que difieren en algunos aspectos, de modo que el lugar del Reino Unido donde se encuentren sus bienes o su vivienda puede ser relevante. Un testamento también debe guardarse en un lugar seguro y localizable, y revisarse tras acontecimientos vitales importantes como el matrimonio, el divorcio, el nacimiento de hijos o la compra de una propiedad; en Inglaterra y Gales, por ejemplo, el matrimonio puede revocar un testamento anterior, salvo que se hubiera otorgado en previsión de dicho matrimonio.
Qué ocurre si fallece sin testamento
Si fallece sin un testamento válido, su patrimonio se distribuye conforme a las normas de sucesión intestada. Estas normas establecen un orden fijo de quién hereda y cuánto, dando prioridad por lo general al cónyuge o pareja de hecho registrada y, a continuación, a los hijos, de modo que los parientes más lejanos solo heredan si no hay otros más próximos. El resultado a menudo sorprende a la gente.
Lo esencial es que una pareja no casada no tiene derecho automático a heredar conforme a las normas de sucesión intestada, por mucho tiempo que hayan estado juntos. Los hijastros a los que no se haya adoptado legalmente tampoco suelen estar incluidos. Para las parejas y las familias reconstituidas, esta es una de las razones más poderosas para otorgar testamento en lugar de confiar en la regulación por defecto. Las normas de sucesión intestada también difieren entre las distintas partes del Reino Unido, lo que añade una capa más de complicación para las familias transfronterizas.
Domicilio, residencia y patrimonios transfronterizos
Para los expatriados, el concepto más importante de todos suele ser el domicilio. El domicilio no es lo mismo que la nacionalidad ni siquiera que el lugar donde se vive actualmente: es una noción jurídica relativa al país que se considera el hogar permanente, y que influye de forma decisiva en cómo se trata el patrimonio mundial a efectos fiscales y sucesorios en el Reino Unido. Las personas que se trasladan al Reino Unido, o que mantienen fuertes vínculos con otro país, pueden descubrir que su situación de domicilio es genuinamente incierta.
Su vínculo con el Reino Unido puede determinar si el impuesto de sucesiones británico se aplica únicamente a sus bienes situados en el Reino Unido o a todo su patrimonio mundial, y el tiempo que lleve residiendo aquí también puede ser relevante. Dado que las normas en este ámbito son técnicas y han cambiado en los últimos años, su situación debe evaluarse a partir de sus circunstancias concretas y no darse por supuesta.
Bienes en el extranjero y más de un testamento
Muchos expatriados poseen propiedades o cuentas en más de un país, y cada país aplica sus propias leyes sucesorias. Algunas jurisdicciones imponen la legítima, reservando porciones fijas del patrimonio a determinados miembros de la familia, un enfoque muy distinto de la libertad para elegir a los beneficiarios que existe en Inglaterra y Gales. Estos sistemas pueden interactuar de formas complicadas.
Un planteamiento habitual consiste en otorgar un testamento separado en cada país que regule los bienes allí situados, redactado de modo que se coordinen entre sí en lugar de revocarse unos a otros por accidente. Si se hace sin cuidado, un testamento extranjero posterior puede anular un testamento británico anterior y dejar parte de su patrimonio, de forma involuntaria, sin disposición alguna. Cuando hay bienes europeos de por medio, también puede existir la posibilidad de elegir qué ley nacional rige la sucesión. Estas cuestiones transfronterizas son precisamente el tipo de asunto que se beneficia de un asesoramiento jurídico coordinado en cada país relevante.
La administración de la herencia (probate)
Tras un fallecimiento, las personas responsables de gestionar el patrimonio —los albaceas designados en un testamento, o los administradores cuando no hay testamento— suelen necesitar autorización legal para actuar. En Inglaterra y Gales esto se obtiene por lo general mediante una autorización de administración de la herencia (grant of probate), o cartas de administración cuando no existe testamento. Esta autorización les permite recopilar los bienes, saldar deudas e impuestos y distribuir lo que quede.
Administrar una herencia puede ser sencillo o prolongado, según su tamaño, según si hay bienes situados en más de un país y según si alguien impugna el testamento. Los albaceas asumen responsabilidades legales reales y pueden responder personalmente si cometen errores, por lo que muchos optan por recibir orientación a lo largo del proceso. Cuando hay bienes en el extranjero o parientes con domicilio en otro país, el proceso suele alargarse y puede requerir trámites en más de una jurisdicción.
Impuesto de sucesiones y planificación
El Reino Unido grava con el impuesto de sucesiones los patrimonios que superan un umbral fijado por la ley, y la cuantía depende del valor del patrimonio, de quién hereda y de determinadas reducciones y exenciones. Las transmisiones entre cónyuges o parejas de hecho registradas suelen recibir un trato favorable, y las donaciones realizadas en vida pueden influir en el cálculo según el momento en que se hicieron. Los umbrales, los tipos y las reducciones se revisan y cambian con el tiempo, así que confirme siempre las cifras vigentes en lugar de fiarse de un dato que haya visto antes.
Para los expatriados, la interacción entre el impuesto de sucesiones británico y las normas fiscales de otro país puede dar lugar a que los mismos bienes tributen en más de un lugar, aunque los convenios fiscales y las reducciones a veces lo atenúan. Una planificación sensata y lícita —aprovechando las exenciones disponibles, estructurando las donaciones y asegurándose de que sus testamentos sean coherentes— puede marcar una diferencia notable, pero debe adaptarse a sus circunstancias y mantenerse actualizada a medida que cambian las normas.
Hacerlo bien
El derecho sucesorio británico le otorga verdadera libertad para decidir qué ocurrirá con su patrimonio, pero para los expatriados los detalles relativos al domicilio, los bienes en el extranjero, los testamentos múltiples y los impuestos pueden ser implacables, y un pequeño error puede tener consecuencias duraderas para su familia. Dado que tanto depende de dónde tenga su domicilio, de dónde estén sus bienes y de cómo encajen entre sí sus distintos testamentos, el paso más seguro cuando hay algo importante en juego es hablar con un abogado de sucesiones cualificado en el Reino Unido que pueda revisar su situación y confirmar las normas vigentes antes de que decida qué hacer.