Vivir en el extranjero complica uno de los actos de planificación más básicos: decidir quién hereda qué. En cuanto se tiene una vivienda en un país, una cuenta bancaria en otro y quizá una pensión en un tercero, un único testamento redactado para un único sistema jurídico rara vez resuelve todo el asunto. Hacerlo bien mientras se puede ahorra a su familia disputas posteriores caras, lentas y a veces amargas.
Esta guía explica, en términos sencillos, por qué los patrimonios transfronterizos son diferentes, las principales trampas en las que caen los expatriados y las decisiones que conviene tomar ahora. Las normas sucesorias varían enormemente de un país a otro y cambian con el tiempo, así que tome esto como información general y no como asesoramiento sobre su patrimonio particular.
Por qué un patrimonio transfronterizo es diferente
Cuando todo lo que se posee se encuentra en un solo país, la sucesión suele regirse por la ley de ese país y administrarse por sus tribunales. En el momento en que su vida cruza fronteras, varios sistemas jurídicos pueden reclamar a la vez su parte en el asunto. Los distintos países responden de forma distinta a las cuestiones fundamentales: qué ley nacional se aplica, si tiene libertad para dejar sus bienes a quien elija, quién tiene derecho a una porción fija con independencia de su voluntad y qué autoridad tiene la potestad de administrar el patrimonio.
Existen dos grandes enfoques. Algunos sistemas le otorgan amplia libertad para disponer de sus bienes como desee. Otros imponen la legítima, reservando una porción garantizada de su patrimonio a familiares cercanos —normalmente los hijos y a veces un cónyuge— que no puede simplemente desheredar. Si sus bienes se reparten entre ambos tipos de sistema, las normas pueden tirar en direcciones opuestas, y una cláusula perfectamente válida en un país puede quedar parcialmente sin efecto en otro.
¿Qué ley nacional rige su testamento?
Una cuestión central para cualquier expatriado es qué sistema jurídico decide cómo se reparte su patrimonio. Según los países implicados, la respuesta puede depender de su nacionalidad, de su domicilio (en sentido amplio, el lugar que considera su hogar permanente) o de su residencia habitual. Estos conceptos son técnicos y no siempre coinciden con el lugar donde uno vive a diario, lo cual es precisamente la razón por la que los expatriados se ven sorprendidos.
En algunas regiones puede permitírsele elegir la ley de su nacionalidad para que rija su sucesión, y dejar constancia clara de esa elección en su testamento puede aportar una bienvenida seguridad. Pero esa opción no es universal, y una elección que funciona para los bienes situados en un lugar puede ser ignorada en otro, en particular respecto de los bienes inmuebles, que muchos países insisten en regir por su propia ley local con independencia de lo que diga su testamento. Dado que las normas sobre la ley aplicable están entre las más complejas de este ámbito, esta es una de esas materias en las que la lectura general no sustituye a un asesoramiento adaptado a los países concretos donde tenga bienes.
¿Un testamento o varios?
Un dilema frecuente es si otorgar un único testamento de alcance mundial o testamentos separados para países distintos. Cada enfoque tiene sus ventajas e inconvenientes.
- Un único testamento que lo cubra todo es más sencillo de mantener coherente y reduce el riesgo de lagunas, pero puede tener que reconocerse y traducirse en el extranjero, lo que puede ralentizar la administración.
- Testamentos separados, cada uno relativo a los bienes de un país, pueden agilizar la administración local y respetar las formalidades locales, pero deben redactarse de forma conjunta para que uno no revoque accidentalmente a otro ni deje sin cubrir parte de su patrimonio.
El peligro de los testamentos múltiples está en una cláusula de revocación descuidada. Una frase estándar que indique que un nuevo testamento revoca «todos los testamentos anteriores» puede anular el mismísimo documento destinado a regular sus bienes en otro país. Si opta por la vía de los testamentos múltiples, estos deberían coordinarse mediante asesores capaces de ver el panorama completo.
Formalidades: firmar el testamento de forma válida
Cada país tiene sus propias normas sobre cómo debe otorgarse un testamento y ante qué testigos, y un testamento que no cumpla las formalidades locales puede tratarse como si nunca hubiera existido. Los requisitos difieren en cuestiones como si el testamento debe ser manuscrito, cuántos testigos se necesitan, quién puede actuar como testigo y si interviene un notario o un registro oficial.
Los convenios internacionales pueden ayudar a que un testamento otorgado en un país se reconozca en otro, y algunos países aceptan testamentos que cumplen las formalidades de diversas jurisdicciones conexas. Aun así, no debería dar por supuesto que un testamento válido en el lugar donde lo firmó será aceptado en todos los lugares donde tenga bienes. Confirmar las formalidades de cada país relevante antes de firmar es mucho más barato que litigar sobre su validez tras su fallecimiento.
Legítima y porciones reservadas
Si alguno de sus bienes se encuentra en un país que protege a ciertos herederos, puede tener menos libertad de la que espera. Las normas sobre la porción reservada pueden garantizar a los hijos, y a veces al cónyuge supérstite, una parte fija del patrimonio que prevalece sobre las instrucciones contrarias de su testamento. A veces los expatriados intentan dejarlo todo a una nueva pareja o a un único hijo, solo para que el plan se deshaga porque un heredero protegido reclama su porción legal.
Existen formas legítimas de planificar en torno a estas restricciones —por ejemplo, estructurando cómo y dónde se poseen los bienes, o eligiendo una ley aplicable que permita mayor libertad allí donde exista esa opción—. Estas estrategias son técnicas y deben respetar las normas de todos los países implicados, de modo que es mejor diseñarlas con ayuda profesional que improvisarlas.
Impuestos, administración de la herencia y trampas prácticas
Una sucesión puede generar impuestos en más de un país a la vez: donde se encuentra el bien, donde usted era residente o tenía su domicilio y, a veces, donde vive el heredero. Los convenios y las deducciones pueden reducir o evitar la doble imposición, pero no siempre existen entre los países que le interesan. Los tipos, los umbrales y las exenciones los fija la ley y cambian con regularidad, así que cualquier cifra que lea hoy debería volver a comprobarse antes de basarse en ella.
Más allá de los impuestos, esté atento a estos problemas recurrentes:
- Administración de la herencia en varios países. Sus albaceas pueden tener que obtener autorización para gestionar los bienes de cada país por separado, lo cual lleva tiempo y dinero.
- Cuentas bloqueadas. Los bancos en el extranjero pueden bloquear las cuentas hasta que se cumplan las formalidades locales, dejando al cónyuge supérstite sin fondos.
- Regímenes económicos matrimoniales. En algunos países, las normas que rigen el patrimonio entre cónyuges interactúan con la sucesión y pueden cambiar quién posee qué en el momento del fallecimiento.
- Documentos desactualizados. Una mudanza, un matrimonio, un divorcio o un nuevo hijo pueden alterar o incluso invalidar un testamento existente.
Mantener su plan actualizado
Un testamento transfronterizo no es un documento que se firma una vez y se olvida. Cada vez que cambie de país, compre o venda una propiedad en el extranjero, modifique su situación familiar o cambie la ley de un país relevante, su plan debería revisarse. Un arreglo que era sólido cuando residía en un país puede dejar de funcionar discretamente tras su traslado, porque los puntos de conexión que determinan la ley aplicable y los impuestos pueden haber cambiado.
Hacerlo bien
Un testamento transfronterizo bien hecho protege a las personas que le importan frente a la demora, la doble imposición y el conflicto, pero las normas sobre la ley aplicable, la legítima, las formalidades y los impuestos difieren de un país a otro y cambian con el tiempo. Dado que tanto depende de dónde estén sus bienes, de su nacionalidad, de su domicilio y de sus circunstancias familiares, el paso más seguro cuando hay un valor real en juego es hablar con un abogado de sucesiones cualificado que conozca los países concretos implicados y pueda confirmar las normas vigentes antes de que decida cómo estructurar su patrimonio.